Sentir un deseo continuo por alimentos dulces o ricos en carbohidratos —como pasta, arroz o patatas fritas— no siempre responde a falta de fuerza de voluntad o malos hábitos alimentarios. En algunos casos, podría tratarse de una alteración digestiva poco conocida pero más común de lo que parece: la candidiasis intestinal.

Así lo explica Blanca Martín, especialista en nutrición, a través de un vídeo divulgativo publicado en su perfil de TikTok, donde detalla una serie de síntomas que suelen pasar desapercibidos y que pueden estar relacionados con este problema de salud.

Qué es la candidiasis intestinal y por qué afecta al apetito

La candidiasis intestinal es una infección fúngica causada por el crecimiento excesivo del hongo Candida en el tracto digestivo. Aunque esta levadura forma parte de la microbiota intestinal de manera natural, determinados desequilibrios pueden provocar que se multiplique de forma descontrolada.

Cuando esto ocurre, puede alterar el equilibrio intestinal y manifestarse a través de síntomas como:

  • Antojos intensos de azúcar y carbohidratos

  • Fatiga persistente y somnolencia

  • Dificultad para concentrarse y dolores de cabeza

  • Hinchazón abdominal y gases

  • Alteraciones en el ritmo intestinal

  • Picor anal o sensación de mareo

Según explica la nutricionista, el hongo utiliza el azúcar como fuente de energía, lo que podría explicar por qué el cuerpo “demanda” este tipo de alimentos de forma insistente.
Más información sobre el papel de la microbiota intestinal en la salud digestiva

Principales causas del crecimiento de Candida

Una alimentación rica en azúcares refinados es uno de los factores más habituales, pero no el único. Entre las causas más frecuentes también se encuentran:

  • Uso prolongado o recurrente de antibióticos

  • Sistema inmunitario debilitado

  • Cambios hormonales

  • Consumo habitual de alcohol y tabaco

  • Estrés crónico

Estos factores pueden favorecer un entorno intestinal propicio para la proliferación del hongo.
Relación entre antibióticos y desequilibrios intestinales

Diagnóstico y tratamiento: cuándo acudir al médico

Ante la persistencia de estos síntomas, los expertos recomiendan consultar con un profesional sanitario. El diagnóstico debe realizarse siempre bajo supervisión médica y, en caso necesario, el tratamiento puede incluir antifúngicos como fluconazol o nistatina, prescritos de forma individualizada.

Además del tratamiento farmacológico, suele indicarse una intervención nutricional específica, basada en:

  • Eliminación temporal de azúcares, alcohol y levaduras

  • Reducción de lácteos

  • Apoyo con probióticos para restaurar la flora intestinal

El objetivo es limitar el “alimento” del hongo y favorecer la recuperación del equilibrio digestivo.
Qué son los probióticos y cómo ayudan al intestino

Una señal a no ignorar

Aunque no todos los antojos de dulce responden a una patología, los especialistas coinciden en que escuchar al cuerpo y observar patrones persistentes puede ser clave para detectar desequilibrios de salud. La divulgación en redes sociales, cuando se basa en criterios profesionales, está ayudando a visibilizar problemas digestivos que hasta hace poco pasaban inadvertidos.